El paso de un alimento a otro ha de ser siempre gradual, mezclando pequeñas cantidades del nuevo alimento con el antiguo, y aumentando progresivamente la cantidad del nuevo alimento hasta completar la ración con el nuevo alimento.
El intestino del perro, como el de cualquier especie animal, está colonizado por una abundante micro flora, constituida principalmente por bacterias, que participan de manera activa en la digestión. El perro es un carnívoro y su micro flora intestinal es muy sensible a las variaciones en la calidad del alimento. Por esta razón, contrariamente al hombre -que es omnívoro-, los cambios frecuentes de alimento conllevan un riesgo de destrucción de la micro flora y de diarrea.
Este fenómeno explica, por una parte, la necesidad absoluta de realizar una transición alimentaria durante un mínimo de 4 días cuando se cambia de alimento con fin de evitar trastornos intestinales.
Siempre consulte su especialista nutricional en cuanto realice cambios de dietas.
Un ejemplo de correcta transición:






